Get Adobe Flash player

Doma para enganche

Para empezar a domar un caballo dedicado al enganche solo ó con algún compañero, debemos habituarlo de manera individual primero al contacto con las guarniciones que posteriormente deberá utilizar en su trabajo de traccionar solo ó acompañado, de un coche.

Para ello es fundamental, aparejar al caballo con la guarnición a utilizar -algunos domadores en este primer contacto NO le ponen el “quitapon” de anteojeras- y siempre utilizaremos uno ó dos ayudantes para ampararnos en estas primeras enganchadas. Cuando veamos que el caballo, se mueve franco con toda la guarnición colocada (dándole picadero) y no se asusta de lo que lleva encima, es el momento de muy dulcemente, acariciándolo constantemente, empecemos a guiarlo desde detrás ya a riendas largas, pero con un ayudante que por medio de un ramal a la embocadura, nos sirva de seguridad en caso de que el animal no entienda bien el porque lleva por detrás a una persona que lo guía y a la cual no ve.

Ni que decir tiene que la persona que va guiando atrás del caballo, deberá llevar siempre un látigo para que le ayude cuando le pida al caballo alguna incurvación, dándole muy suavemente toques en la tabla del cuello cuando le pida los giros (siempre en el lado contrario del giro pedido). Mientras tanto, el ayudante, solamente caminará a la altura de la cara del animal, a efectos de que este le vea y sirva para calmarle y olvidarse del que lleva por detrás. Todos estos movimientos iniciales, deberán hacerse con una suavidad extrema pare evitar cualquier desengaño del animal y provocarle resabios difíciles de corregir a posteriori.

El ayudante, poco a poco se irá retrasando de la cara del caballo (saliéndose de su foco visual) pero seguirá con el ramal “de emergencia” hasta que al ver que el animal trabaja francamente con las indicaciones del guía a través de las riendas, el látigo y la voz, pueda retirarse y dejar solos a los dos protagonistas.

Solamente cuando el caballo responde francamente y sin titubeos a las órdenes del guía, podremos pensar en engancharlo por medio de un balancín a un peso muerto (habitualmente un neumático viejo) para comprobar como reacciona a nuestras órdenes, cuando tiene que traccionar de un peso liviano con las espaldas.

Normalmente esta fase, no plantea problemas y cuando el caballo ya no le asusta ni el peso que arrastra detrás ni nuestras indicaciones vía voz, látigo y riendas, es cuando podemos pensar en darle la primera enganchada a un coche.
Para ello, tendremos un coche con las varas levantadas y amparados otra vez por el ayudante, llevaremos al animal al coche, procurando que al bajar las varas, hacerlo lo más suavemente posible, con el ayudante en la cara y hablándole mucho para calmarlo, procederemos a engancharlo al coche. Primero los tirantes y luego, rápidamente la zufra y la retranca bastante holgada (porque a esta pieza todavía no está acostumbrado).

En esta operación es fundamental el ayudante, que constantemente en la cara del animal, le calmará, sobre todo cuando el cochero suba y el caballo note barullo detrás de él.

Poco a poco el ayudante, hará moverse al caballo, quedándose a un lado para tranquilizarlo y sólo cuando este vea que el animal va franco hacia adelante sin importarle lo que le pesa detrás, entonces se retirará suavemente, dejando el mando al cochero, pero estando cerca por si tiene que intervenir rápidamente.

Hay una segunda manera de comenzar a enganchar, mucho más rápida, pero creemos que también más traumática para el caballo, que es la de darle las primeras enganchadas en tronco, emparejado con una “madrina” con toda la experiencia del mundo. Esta manera se utilizaba mucho en nuestro campo, para iniciar al ganado mular el cual tenia que trabajar cuanto antes y ganarse el pienso casi de inmediato.

Creemos que de esta última manera los animales pueden terminar bien enganchados, pero es mucho más traumática que la primera, ya que se desengañan a base de que otro animal ya confirmado pueda con ellos.

Como se entenderá fácilmente, cuanto más despacio y dulcemente convenzamos al animal a tirar de un coche menos posibilidades futuras tendremos que nos plantee problemas, amén de que un caballo perfectamente domado en limonera (solo) lo podremos utilizar posteriormente conjuntado con otros sin que nos plantee mayores problemas.